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La libertad de la rendición

Autor:
Sección: Reflexiones
30/12/18 8:31 am

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Este es el Paso de la rendición. Una vez que nos rendimos, estamos libres para cuidar de nosotros mismos, con la ayuda de nuestro Poder Superior.

Rendirse no significa ser indefenso. No significa que nos rendimos al abuso o a circunstancias intolerables. Significa que reconocemos estas circunstancias, y luego pedimos la ayuda de Dios para cuidarnos a nosotros mismos en estas circunstancias.

Aprenderemos a decir que no; cómo poner límites; ¿cómo escuchar nuestros sentimientos, deseos y necesidades; y cómo responder a otros de una manera amorosa y responsable?

Aprenderemos a responder a circunstancias externas de una manera razonable, una que muestra nuestra preocupación y amor por nosotros mismos y nuestro respeto por otros.

Al rendirnos nos potencializamos para cuidarnos a nosotros mismos. Poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, quita el control de nuestras vidas de manos de otros. También nos quita a nosotros mismos el control de nuestras vidas. Nos libera para desarrollar nuestra propia conexión a nuestro origen y a nosotros mismos, una conexión libre de demandas, expectativas, y planes de otra persona. Hasta nos puede liberar de nuestras propias demandas, expectativas, y planes.

Cuando dejamos de controlar a otros o permitir que nos controlen, nos liberamos para cuidar de nosotros mismos. Nos liberamos para elegir cómo actuaremos y reaccionaremos, en vez de creer que nuestras acciones necesitan ser controladas por las acciones y la vida de otro ¿Qué importa que otro sea desdichado? Podemos dejar que hagan lo suyo. ¿Qué importa que otro escoja no ser sano? Podemos lamentarlo y ser tan sanos como queramos. Una vez que damos este Paso, ya no dependerá nuestra autoestima de las acciones, palabras, sentimientos o creencias ajenas, de personas en nuestro pasado o presente.

La manera más importante en que este Paso me ha devuelto mi poder es que he dejado de tratar de hacer el trabajo de Dios.

Por fin aprendí la verdad: Mis circunstancias cambian sólo cuando las acepto y tranquilamente decido qué tengo que hacer para cuidarme a mí misma dentro del marco de la realidad.

Dejamos de pelear, contra lo que sea. Dejamos de tratar de forzar o imponer nuestro plan al esquema de las cosas. Entonces permitimos que las circunstancias, y nuestro papel en éstas, fluyan.

 

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