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LA PALABRA DEL GIOCONDO… EL ARTE DE LA SIMULACIÓN

Autor:
Sección: Zona de Debate
29/11/18 6:02 am

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Por: Alejandro Flores de la Parra

Dicen que en el amor y la guerra, todo se vale. Y hay quienes han trasladado esa justificación a la política; ya sea por su amor a servir al pueblo o porque lo vean como una guerra. Sin embargo la política, que había sido hasta hace unos años una práctica que pocas reglas seguía, hoy tiene una regla más poderosa que nunca: El pueblo, verdaderamente, manda.

Podría parecer, para algunos, que estas palabras tienen un dejo de ingenuidad, pero cada vez es más claro que el poder del pueblo se manifiesta en cada votación. No obstante, aún hay políticos que quieren, de forma insidiosa, influir en la decisión pública.

En los últimos días hemos podido atestiguar, sobre todo en redes sociales, cómo algunos políticos (o algunos periodistas, quizá por encargo de algunos políticos) han intentado demostrar que cuentan con el apoyo incondicional de la ciudadanía para aspirar a otros cargos, así como para permanecer en ellos; incluso contra los principios y valores que dijeron forjar sus campañas para llegar a esa primera instancia. Dicho de otro modo, pretenden hacernos creer que la gente les perdona echar abajo sus promesas de campaña, con tal de seguir dándonos la oportunidad de gobernarnos. ¡JÁ!

Pero aquí es donde mi argumento se hace fuerte. Quienes somos usuarios de redes sociales sabemos que estos personajes gastan un buen número de recursos en generar estas falsas tendencias, en simular un apoyo virtual que los posicione y los mantenga presentes en la mente de la gente. Bajo este supuesto, pretenden además que al momento de votar, la gente los tenga como una verdadera opción. ¿Acaso no han aprendido nada? Si bien las redes sociales son una herramienta esencial para lograr posicionamiento, cuando la imagen que pretenden posicionar está acompañada de incongruencia y falsa aceptación, al final lograrán un efecto contrario al objetivo.

En los últimos comicios electorales ha quedado de manifiesto que, sin importar las características de los proyectos que se presenten como opciones, quienes tenemos la última palabra somos los ciudadanos y como ejemplo de las simulaciones fallidas, podemos poner a Ricardo Anaya y su muy ajustado segundo lugar o el impresionante repunte final que pretendían vendernos con José Antonio Meade, que al final ni su familia creyó ser posible.

Por eso, en pleno uso de nuestras facultades democráticas, seremos los ciudadanos quienes decidamos quién deberá llegar a la administración pública municipal y, entonces, deberemos evaluar el desempeño de quienes la pretenden. En ello, estará en nosotros reprimir a quienes pretenden incidir en nuestra preferencia mediante viejas prácticas simuladoras y que, alevosamente, intenta seguirnos viendo como un pueblo ignorante y desinteresado.

Como si tratara de un designio bíblico les digo: “Pobres aquellos que pretenden verle la cara al pueblo, porque en la voz del pueblo encontrarán su decadencia”.

 

 

Twitter: @AlejandroFdelaP

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