2018/12/09 22:30:05 http://oralequechiquito.com

Saber esperar no es debilidad, sino valentía

Autor:
Sección: Reflexiones
24/11/18 8:38 am

253481

Saber esperar. Aguardar el tiempo necesario para que las semillas crezcan, los sentimientos aparezcan y los hechos proporcionen señales. Todo tiene su tiempo, sus propios ritmos, aunque nos neguemos a aceptarlo. De hecho, si hacemos una pausa y miramos a nuestro alrededor todo está en movimiento de un modo u otro. Es el fluir de la vida, el impulso creador del cambio, ese que se nutre de todo cuanto acontece para cultivar resultados.

La espera es el tiempo del aburrimiento, la desidia, la impaciencia; pero también es la antesala que nos cobija, el arte de la paciencia y el camino del aprendizaje -a veces voluntario y otras casi impensado-. Incluso, podemos decir que la espera es el tiempo de la duración de ese deseo que esperamos llegue a germinar, a dar sus frutos, pero con la fuerza de la calma en lugar de la aceleración.

El caos de ir acelerados

En la actualidad, todos queremos hacer más en menos tiempo. Vivimos acelerados -y presionados- en un mundo de estímulos en exceso, preocupados más por los resultados que por el camino. El problema es que ignorar los pasos que damos y, más bien, cómo lo hacemos, nos lleva al agotamiento físico, mental y ocupacional.

Además, nuestra percepción se encuentra fragmentada por tanta estimulación. Ahora somos multitasking, hacemos de todo y de nada a la vez. DVivimos por encima, de puntillas sin sumergirnos en las experiencias y con un ritmo de vida desenfrenado.

Ya no nos gusta esperar, nos cuesta tener paciencia porque queremos todo al instante, de manera inmediata e impulsiva, sin ser conscientes de las consecuencias… Estrés, ansiedad, depresión, aburrimiento o incluso, vivir con molestia el tiempo de descanso. Nos incomoda no tener nada que hacer porque nos enfrentamos a nosotros mismos y para eso, no estamos preparados.

El placer de la espera

¿Qué pasaría si nos detuviéramos? ¿Descubriríamos algo si aminorásemos nuestra marcha? ¿Cómo nos sentiríamos? Detenernos en seco e interrumpir nuestra velocidad en un primer momento nos asusta. No podemos negarlo. Incluso puede que nos duela, ya que estamos acostumbrados a la inmediatez.

La paciencia es un arte que debe aprenderse a base de entrenamiento y tolerancia hacia el desconocimiento y la incertidumbre. Piensa por un momento cómo te sientes cuando te encuentras en una situación que no está bajo tu responsabilidad pero que te incomoda. Reflexiona sobre esas veces que has discutido con alguien al que aprecias y que por lo ocurrido está decidiendo que pasará entre vosotros. ¿Incómodo verdad? ¿Cómo te sientes cuando alguien te hace esperar ya sea a nivel laboral, sentimental o familiar?

Esperar es todo un reto… Y más si tenemos en cuenta que ser paciente está visto como una debilidad, ya que la mayoría de las veces se confunde con resignarse o estar apático. Ahora bien, la paciencia con consciencia no tiene nada que ver, es más bien coraje y valentía, esperanza y miras a largo plazo, es rebelarse contra la dificultad pero de una manera a la que no estamos acostumbrados.

Saber esperar es protegerse de la eventualidad de lo inmediato y ser capaz de atravesar situaciones adversas sin llegar a derrumbarnos. Quien tiene a la paciencia como amiga, conoce muy bien las trampas de la impulsividad y las consecuencias que se derivan de ella porque ha domesticado sus pasiones, su tendencia a la búsqueda incesante del placer y la necesidad inmediata.

La espera nos enseña que tener todo bajo control es imposible y peligroso. Reflexionar para comprender, priorizar son actitudes importantes, al igual que dedicarnos un tiempo para nosotros, para indagar en qué queremos y hacia dónde vamos, para observar el camino en perspectiva. Y esto solo es posible a través de la práctica de la paciencia, esa capacidad para evaluar con detenimiento, estar en calma y no dejarse nublar por el ruido de la necesidad y lo placentero.

Ser pacientes no es dejarse llevar por las circunstancias, sino saber actuar en el momento adecuado, elegir y renunciar desde la calma y aprender a través del ritmo de la vida.

Reacciones:

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.