2018/12/11 21:20:48 http://oralequechiquito.com

Al único lugar a donde de verdad debes de llegar es a ti

Autor:
Sección: Reflexiones
16/11/18 8:11 am

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Hace algunos días leía una frase cuyo sentido iba algo así: “no te apresures, que al único lugar a donde de verdad debes de llegar es a ti”. Me pareció verdaderamente una frase curiosa por todo lo que implica, sobre uno mismo, sobre el camino de la vida, sobre lo que somos, lo que debemos y lo que queremos ser. En realidad lo que más me hizo pensar es: ¿qué me apresura, qué me dice a dónde ir, cómo ir o cómo llegar? Y entonces comencé a reflexionar…

Nosotros, todos, vivimos en un mundo globalizado, conectado y la verdad es que no entraré a este tema, pues supongo que ya todos sabemos lo que esto quiere decir, pero ¿en realidad sabemos lo que eso significa en nosotros? ¿sabemos lo que significa en nuestra libertad? ¿Cuándo tengo tiempo para ser libre en mi ser, para llegar a mí, para encontrarme con quién soy?

Si bien la libertad no es libertinaje, una anarquía de nuestro actuar, tampoco es libertad el depender de un celular, una red social, un computador o un hacer comercial, solo para sentir que estamos en algo, que no estamos solos. Debemos todos de saber que a veces es bueno estar solos; aclaro, no dije “es bueno estar en solitario, encerrado entre cuatro paredes o en la cima de una montaña negándome a cualquier humano”.

Hay que atreverse, por momentos, a estar solos sin estímulos de otras personas, estar con nosotros, enfrentarnos a lo que vivimos, apoyarnos y reírnos de nosotros mismos, ya sea en nuestra cama, en una banca de la universidad o en cualquier lado que nos lo permita. Para poder hacer cosas aunque no estén de moda, aunque no sea lo que todos mis contactos comenten y compartan en la red social, aunque nadie lo haga, aunque nadie lo lea o lo escuche. Sí, debemos de explorar aquello que después de una buena plática con nosotros mismos y de una buena reflexión, nos llame la atención.

Sé que la libertad es aquello que hacemos por nosotros y para nosotros, disfrutándola auténticamente. No digo que hagamos todo solo en función nuestra, sino que cuando demos o aceptemos lo que nos dan, compremos, donemos o regalemos algo, desde una sonrisa, un gracias, un salud (de los estornudos) hasta algo material caro, pasando por el sinfín de gestos y cosas que hay en el mundo, lo hagamos consientes de por qué lo hacemos, y no solo que nos dejemos arrastrar por la masa, por la moda, por la red social o por el consumo en sí mismo. Construyamos con nuestro cerebro y corazón la libertad, luego solo es cosa de gozarla.

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