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El gusto por mirar el cielo

Autor:
Sección: Reflexiones
05/11/18 8:16 am

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Las opresiones también se manifiestan en nuestro cuerpo a través de la tristeza y la ansiedad. La mayoría de las veces que nos sentimos tristes tiene mucho que ver con la idea que hemos construido –o mejor dicho– que nos han enseñado a construir acerca del
amor; sufrimos por amar o porque no nos aman.

También está toda la exigencia sobre la perfección de nuestros cuerpos, con ideales que se vuelven inalcanzables y anulan nuestra
existencia. Ni qué decir de la oleada de violencias que sufrimos día a día, a manos de quienes dicen ser nuestros compañeros, a manos de este sistema que nos quiere silenciadas; golpes, malos tratos emocionales, violencia económica, críticas sobre nuestra maternidad o por negarnos a parir, dolor por no poder vivir libremente nuestro amor –en el caso de mujeres amando y deseando a otras mujeres–, tener que anular nuestra identidad indígena a causa del racismo que vivimos en nuestro propio territorio.

Todo ello se va cargando en nuestra espalda hasta que un día no resistimos más el peso y caemos sumidas en la tristeza; perdemos el
gusto por mirar el cielo, por reír, queremos estar solas pero a la vez necesitamos compañía, hay un desgano general por vivir.

La tristeza tiene que ver con la pérdida del alma, esta huida se manifiesta en nuestro cuerpo pues somos seres completos, es decir somos una en alma y cuerpo, no hay una separación entre ellos. En ese sentido es que nuestro cuerpo físico manifiesta ciertas dolencias, pero no estamos condenadas a la enfermedad. En nuestro propio contexto vamos a encontrar toda la nobleza y fuerza de las plantas para poder tratar esta angustia.

La tristeza se manifiesta de diversas maneras, aunque podemos encontrar puntos en común, por ejemplo: inapetencia, insomnio, llanto, nostalgia, anhelo, un anhelo doloroso pues, fatiga, miedo…

Sentir tristeza es un proceso natural en nuestras vidas que nos hace crecer, renovarnos, reconstruirnos y replantearnos quienes somos, sin embargo, debemos hacer frente a esto y así restablecer el cuerpo, el corazón y la mente.

Debemos confiar en nosotros y dedicarnos a nuestro cuidado, a sanar el alma y con ello la confianza que hemos perdido en nosotras mismas y nuestra capacidad la veremos volver con su floreo.

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