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Proyecto de traer agua del río Tunal a Durango

Sección: Cultura
15/09/18 7:59 pm

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Por: Pedro Núñez López

A principios del año de 1766 el Virrey de México comisionó a don Cayetano María Pignatelli Rubí Corbera y San Climent, Barón de Limas, comendador de la Orden de Alcántara y Mariscal de Campo para que estudiara la reorganización de la línea de presidios en la frontera boreal de la Nueva España, debiendo rendir un dictamen al final de su viaje, en el que expusiera con amplitud las condiciones que prevalecían en la zona que iba a recorrer.

El distinguido viajero se hizo acompañar de un joven ingeniero militar llamado Nicolás de Lafora, quien ayudó a hacer los estudios correspondientes y además hizo un mapa que resultó notable por el número de datos que contenía. Un diario de aquel viaje escribió el ingeniero Lafora desde el 18 de marzo de 1766 en que la comitiva salió de México, pero lo que nos interesa de este diario es la descripción que hace de la ciudad de Durango a donde llegó el 14 de abril del mismo año.

“La Ciudad de Durango —dice Lafora— que también llaman Guadiana, es la Capital de la Nueva Vizcaya donde reside actualmente el Gobernador. Tiene su Catedral con Obispo y Canónigos, tres conventos de las Religiones de San Francisco, San Agustín y San Juan de Dios; había un colegio de Jesuitas y existen también algunas pequeñas iglesias más. Hay Cajas Reales donde van a quintar la plata de Sonora y Chihuahua. Consiste su población en mil 311 familias, entre españoles, mulatos y mestizos, con 8 mil 937 almas de comunión; y en el lugar de Analco qué está pegado y se puede considerar como un arrabal, hay noventa y cinco familias de indios con el número de seiscientas 10personas. Está situada esta Ciudad en un hermoso llano sin cultivo alguno por falta de agua, la que podría traerse con facilidad de El Tunal, como llevo dicho: Intentaron hacerla entrar en la Ciudad, por medio de una cañería pero desistieron luego de la empresa por los costos, dejando inútil el pedazo que ya tenían ejecutado; hay un Ojo4e Agua bastante abundante cerca de la Ciudad, que no es buena para beber y que invierten en regar algunas huertas, conduciéndola por varias acequias que pasan por las mismas calles, y la sobrante forma una Ciénega fuera de la Ciudad, dejándola perder cuando pudieran aprovecharla.

Las casas son bajas, la mayor parte al piso de la calle que está formadas a cordel y su figura nada tiene de agradable. Se dan en las huertas muy buenas uvas y mejores duraznos. El temperamento es extremado en calor y frío según las estaciones y en el verano hace inhabitable este país la prodigiosa multitud, de alacranes tan ponzoñosos que llegan a matar hasta las personas grandes que pican, no escapando de las pequeñas alguna, sino por accidente, tan poco faltan tarántulas y cientopies, cuyo veneno es también mortal”.

Cuando visitó la Ciudad de Durango el ingeniero Lafora, era gobernador don José Carlos de Agüero, que al tomar posesión de su cargo se dio cuenta de que la ciudad de Durango no tenía agua suficiente para su manutención, por lo que en mil setecientos sesenta y uno, a raíz de haber tomado posesión, pretendió introducir el agua del río del Tunal, principiando los trabajos y abandonando la idea poco tiempo después al darse cuenta de que la obra resultaba muy cara. Esto es a lo que se refiere el ingeniero Lafora en el párrafo de su diario que hemos transcrito.

Muchos problemas tenían que resolver el Gobernador Agüero, con motivo de la expulsión de los Jesuitas, pero no le fue posible resolverlos todos porque en mil setecientos sesenta y ocho fue sustituido por don Lope de Cuéllar. Este funcionario puso todo su empeño en resolverlos y poco a poco pudo dedicar su atención al mejoramiento de la provincia a su cargo.

Durante los primeros días del mes de noviembre del año de mil setecientos setenta y uno, llegó a la Nueva Vizcaya procedente de la Catedral de la Nueva España, el Comandante Hugo Oconnor. Estuvo en la hacienda de Santa Catarina, en el Presidio del Pasaje y en el de San Pedro del Gallo, inspeccionándolos y sin tocar la ciudad de Durango siguió rumbo a la de Chihuahua. El Comandante Oconnor, venía comisionado por el Virrey Bucareli, para hacer un viaje de inspección a los presidios, con el fin de estudiar la forma de contener las invasiones de los indios Apaches, que constantemente invadían la Provincia de la Nueva Vizcaya.

En el año de 1773, tomó posesión del Gobierno de la Nueva Vizcaya el Teniente coronel don José Fayni en sustitución de don Lope de Cuéllar. Encontrándose el señor Fayni en la Ciudad de Durango, en el desempeño de su alto cargo, recibió aviso del Virrey en veintisiete de octubre de mil setecientos setenta y tres, en que la comunicaba que el Rey le había concedido el grado de coronel. Durante el gobierno del señor Fayni se recibió un oficio del Virrey de la Nueva España fechado el 22 de octubre de 1775 por el que se le pedía pagase la ciudad de Durango lo que correspondía por derecho de media annata, pago que correspondía hacer a las ciudades y Villas dependientes del gobierno español.

El gobernador Fayni recibió dicho oficio y a fin de contestarlo se dirigió al Ayuntamiento de la Ciudad de Durango el veinte de diciembre siguiente, pidiéndole los documentos por los que Durango ostentaba el título de ciudad. El Ayuntamiento, tratando de satisfacer los deseos del Gobernador ofreció buscarlos, según oficio del 22 del mismo mes de diciembre, pero en nueve de febrero siguiente, contestó diciendo que tales documentos no los tenía y que dichos títulos se encontraban en la Secretaría del Gobierno. Como en la secretaría del Gobierno – tampoco aparecieran dichos documentos, el Ayuntamiento hizo una minuciosa búsqueda encontrando en los libros de Cabildo un auto dictado el doce de enero de mil seiscientos treinta, del que ya nos ocupamos en su oportunidad, por el que el entonces Gobernador Marqués de Salinas, don Hipólito de Velasco mandó que desde esa fecha en adelante debería intitularse ciudad la de Durango, gozando de todos los privilegios y prerrogativas que tal título le concedía. En vista del resultado de la investigación practicada el Gobernador Fayni, dio cuenta con ello al Virrey don Antonio de Bucareli, quien dictó un auto el 30 de enero de 1777, por el que se mantenía a la ciudad de Durango, en la posesión de su título de ciudad y se le declaró libre a pagar el real derecho de annata.

Imagen de la capilla de la Tercera Orden de San Francisco. Está, en la época de la Colonia se ubicaba en la Calle  del Real esquina con calle de San Francisco. (Hoy Ave. Cinco de febrero casi esquina con la calle de Madero) y debido a la secularización de las Leyes de Reforma quedo en el abandono junto con el convento, en 1917 el Gobernador emitió un decreto  para su demolición de todo el complejo que eran el convento, la capilla y el templo, se debió de poner unas vías de  ferrocarril para sacar todo el escombro por la calle de San Francisco, quedo el espacio vacío en lo que comprende las calles de 20 de Noviembre, Pasteur, Cinco de Febrero y Madero vacío por varias décadas hasta que se vendió en partes y se construyó el primer edificio de condominios de la república conocido como Multifamiliar.

Información obtenida del libro Durango Colonial 1563-1821 de José Ignacio Gallegos Caballero, página 442-448; imagen obtenida del grupo Durango Antiguo.

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