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Hallazgo de fósil en Argentina adelanta en 30 millones de años origen del gigantismo

Hallazgo de fósil en Argentina adelanta en 30 millones de años origen del gigantismo

Autor: Sección: Ciencia 09/07/2018 12:18 pm 213958

Ingentia Prima fue una dinosauria que vivió en la actual Argentina durante el Triásico Superior, hace más de 200 millones de años. Su esqueleto, hallado recientemente por paleontólogos de la Universidad Nacional de San Juan, Argentina, revela que algunas especies alcanzaron el gigantismo 30 millones de años antes de lo que se ha creído durante décadas. Además, “lo hicieron con un sistema de crecimiento explosivo desconocido hasta ahora”, explica Ricardo Martínez, investigador del estudio, que se publica hoy en la revista Nature.

Los prosaurópodos eran pequeños dinosaurios bípedos que pesaban menos de siete toneladas. Este grupo evolucionó hacia los saurópodos, gigantes que desarrollaron el cuadrupedismo para sostener su peso, 10 veces mayor que el de sus antecesores.

Ingentia Prima fue uno de los primeros ejemplares de este grupo. Aunque, con sus 10 toneladas, no se clasifica como uno de los animales más grandes de la Tierra, su tipo de crecimiento y sistema respiratorio revelan que existió un camino evolutivo hacia el gigantismo distinto del que se conocía. Hasta el momento se creía que el gigantismo apareció en el período jurásico. Por ello, “jamás hubiésemos esperado encontrar en estas rocas un animal tan grande”, reconoce Cecilia Apaldetti, paleontóloga e investigadora principal del estudio.

Los dinosaurios seguían un patrón de crecimiento cíclico, según explica la experta. Crecían principalmente en primavera y en verano, “cuando las temperaturas son más altas, abunda la comida y hay más horas de luz que permiten estar más tiempo activo”, razona Apaldetti. Estos ciclos son visibles gracias a la microestructura de los huesos, que muestran los periodos de crecimiento de forma similar a los anillos del tronco de los árboles. Por lo general, “los bípedos pequeños fueron experimentando cambios anatómicos que les permitieron después adquirir una masa corporal mayor”, señala la investigadora. A medida que crecieron, perdieron las falanges de los brazos delanteros “hasta que dejaron de ser funcionales para todo aquello que no fuera caminar”, continúa Apaldetti.

 

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