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La técnica hace al maestro (Parte 2)

La técnica hace al maestro (Parte 2)

Autor: Sección: Tabú 12/04/2018 8:42 am 187297

Todo es cuestión de técnica, esa debiera de ser la premisa, y como vimos en la primera parte nadie se convierte de noche a la mañana en un experto, aunque si tomas en cuenta estos consejos para pulir tu técnica, seguro te acercarás bastante.

Cabalgando las olas

Imaginémonos un surfero en una gran ola. Poco a poco, éste se internará en la marea hasta ascender poco a poco en la cresta de agua, y una vez arriba, se verá obligado a bajar si no que la potencia de la ola le trague. Algo semejante ocurre con esta técnica, en la que uno (en solitario o con su pareja) intenta alcanzar el orgasmo, pero una vez éste se acerca, detiene toda la estimulación y el movimiento. Inspira profundamente y expira mientras se estimula a una velocidad menor. Debe hacerlo repetidas veces hasta que el clímax, más profundo y placentero, acabe por llegar.

Coitus reservatus

Como el lector habrá comprobado, muchas de estas técnicas se basan en retardar la explosión orgásmica todo lo posible. El ejemplo más claro es esta clase de continencia sexual, que se basa en retrasar la eyaculación todo lo que se pueda manteniéndose en la fase de meseta de la relación sexual el mayor tiempo posible. Esta técnica es conocida también como “karezza”, una posible evolución del italiano “carezza” (“caricia”) o del persa. Fue expuesta por la doctora Alice Stockham en su libro “Kareeza, ética del matrimonio”, en la que consideraba el orgasmo como el final, la muerte, por lo que también proponía la continencia femenina para desterrar el clímax como única meta de toda relación sexual.

“Postillonage”

¿Que suena mejor que masaje prostático, verdad, hombres? No hay que cortarse: Desde hace siglos, los franceses han tenido claro que la estimulación de la zona del perineo ha multiplicado exponencialmente el placer masculino. Cada cual decide cuán lejos quiere llegar: Los más arriesgados dejarán introducir un dedo en su ano, mientras que los menos avezados se conformarán con recibir suaves caricias en dicha zona, que también funciona.

El misionero que se convirtió en mariposa

Al igual que ocurría con el alineamiento coital, esta posición evoluciona del archifamoso misionero. Para practicarla, la mujer debe acostarse por completo en la cama mientras el hombre la penetra de pie y, si es posible, aguantando las piernas de su pareja por encima de los hombros. Aunque pueda parecer muy incómoda, hay una buena razón para decantarse de vez en cuando por esta posición: Favorece la penetración profunda que estimula el cuello uterino, lo que ayuda a la mujer a alcanzar orgasmos más potentes.

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