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GOBIERNOS- ESTÉTICA

GOBIERNOS- ESTÉTICA

Autor: Sección: Zona de Debate 09/09/2017 6:00 am

Por: Iván Ramírez

Hace un par de días mi vehículo cayó en un profundo bache y se reventó una de las llantas delanteras. Lo publiqué en Twiter como una forma de expresar mi molestia; nunca me imaginé que éramos tantos los ciudadanos en una situación similar hasta que vi caer las quejas en cascada.

Acaban de pasar los informes de gobiernos municipales y del Gobierno estatal; informes que la realidad casi los ha pulverizado, pues es muy diferente andar en campaña que ser gobierno; aquí Maluma y Ricky Martin no vendrán a tapar los baches a generar más y mejores  empleos ni vendrán a defendernos de quienes roban a los comercios, hogares y transeúntes.

La gente votó por un cambio, votó para sacar lo que ya no les gustó y pensando en que su situación mejorara, jamás pensaron que cuando les hablaron de un cambio, se referían a pintar de azul las placas de los automóviles y las fachadas de los edificios gubernamentales, pues ya no sabemos si cantar el corrido de Durango o la canción de los pitufos.

La gente de Durango ya no quiere un cambio de look, ya no quiere gobiernos-estética donde le pongan rayos, tintes, maquillen y peinen a la ciudad; pues todo eso cuesta mucho dinero y poco resuelven de los problemas que en verdad aquejan a la población.

Desde que tengo memoria, ponen y quitan adoquines en los bulevares, reparan calles que no necesitan reparación y nos ponen macetones súper feos que seguramente los metieron en los gastos como si fueran jarrones chinos de la dinastía “Ming”.

Pavimento en mal estado que daña vehículos, generando un gasto al propietario y a la economía familiar. No llegan los empleos bien pagados pero vemos que sí hay dinero para que servidores públicos desayunen en un restaurante lejos de su lugar de trabajo o tengan tiempo para correr en el parque en horas de oficina.

Los vemos a todas horas en la tele y escuchamos en la radio hablando de lo bien que estamos; fotografías entregando un trapeador, una cubeta o una silla de ruedas, una selfie por aquí, otra por allá, abraza a la viejita y ahora sí, vámonos antes de que nos pidan más.

Candidatos crónicos que se mantienen constantemente en campaña a pesar de estar como funcionarios. Regidores, diputados, directores, secretarios, en fin, nadie se escapa de esa voz en su cabeza diciéndole “y de aquí en adelante, que esto no se acabe” o “es mi momento así que, todo pa´ dentro”.

Nuestro estado sigue marcado con una cruz en el mapa de las buenas intenciones. Nuestros gobiernos siguen regalando boletos para entrar al teatro y ver la eterna obra titulada “en Durango estamos avanzando”, mientras a unas cuadras de allí están despojando a don José de su cartera, le arrebatan el celular a la señora que está sentada en su carro mandándole un mensaje a su hija; algunos negocios abren un poco tarde y cierran un poco más temprano porque la otra vez los asaltaron.

Vemos patrullas de la Policía Estatal, municipal y a veces federal con torretas prendidas, corriendo y llegando tarde al lugar de los hechos, pues nunca serán suficientes para darle solución a un problema que, irónicamente, no se resuelve con más armas, ni más patrullas y ni más policías.

Porque con eso sólo se atacan las consecuencias, no las causas. Hablan de prevención del delito y dan cursos, capacitación, organizan en ocasiones a la población pero siguen sin llegar al fondo.

Básicamente los ciudadanos trabajamos para pagar escuela, comer, vestir, tener una casa o curarnos cuando nos enfermamos. Cuando no se logran cubrir estas necesidades, empieza la desesperación, la molestia hacia una sociedad y/o un sistema que consideran los ha excluido o no les ha dado las oportunidades para acceder a eso. Y es cuando se buscan y encuentran culpables inocentes,  o se toman decisiones desesperadas que después se vuelven culturales o modus vivendi para una parte de nuestra sociedad.

El poder adquisitivo es la clave, pero hay quienes, equivocadamente, lo relacionan estrictamente con un aumento de sueldo o mejores prestaciones. Los gobiernos tienen en sus manos gran parte de la solución, pues la inseguridad bajaría de manera importante si el Gobierno en verdad se abocara a ofrecer servicios de buena calidad en salud, educación, transporte público y espacios deportivos, con eso; pues la población no tendría que recurrir a médicos particulares y a comprar medicinas caras; no tendrían que gastar en educación privada y podrían ahorrase en gasolina si existiera un transporte público y calles en buenas condiciones.

La ciudadanía ya paga impuestos para todo esto, pero ante tanta deficiencia gubernamental o desinterés o incapacidad, tienen que volver a desembolsar dinero para cubrir sus necesidades básicas, y es aquí donde el poder adquisitivo empieza a mermar.

En estos momento no necesitamos gobiernos-estética sino gobiernos que aumenten el poder adquisitivo de la población a través de servicios públicos y dándole facilidades a la gente para que desde su trinchera, genere riqueza y con eso más empleos, y al haber más empleos, habrá mayor recaudación de impuestos,  impuestos que sean aplicados en buenos servicios públicos, y así, hasta que dejemos de ser un estado con un desarrollo económico imaginario.

 

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