{{selectedTrack().name}}
El tiempo - Tutiempo.net
APUNTES… AUSENTE EL PUEBLO EN PALACIO NACIONAL

APUNTES… AUSENTE EL PUEBLO EN PALACIO NACIONAL

Autor: Sección: Zona de Debate 03/09/2017 5:06 am

 

 

Por: Guillermo Fabela Quiñones

El espíritu de Agustín de Iturbide, fallido emperador de México, campeó en Palacio Nacional en la ceremonia en la que Enrique Peña Nieto dio lectura al mensaje político del Quinto Informe de Gobierno. La “nobleza” en pleno, como el día 21 de julio de 1822 en que fue coronado como Agustín I, se dio cita para rendir culto al monarca sexenal que cargará sobre su espalda el baldón de la entrega sin restricciones legales de nuestras principales riquezas a empresas extranjeras.

Como entonces, el gran ausente fue el pueblo, cuyo distanciamiento de la monarquía es tan radical ahora como lo fue hasta que los patriotas que lucharon bajo la bandera republicana y liberal derrotaron a los conservadores, actualmente representados por un régimen al servicio de poderes fácticos trasnacionales. Fue como retroceder en el tiempo, presenciar el arrobamiento de los cortesanos ante la presencia del “emperador”, a quien aplaudieron a rabiar, aunque no gratuitamente.

Los aplausos son el reconocimiento a los extraordinarios favores recibidos, a los privilegios salvaguardados contra viento y marea, a las políticas públicas que han fortalecido el rumbo de un régimen entregado a la corrupción sin cortapisas. Pero también son el recordatorio a Peña Nieto de que falta un año para que finalice su mandato, y que en dicho lapso no debe bajar la guardia sino redoblar esfuerzos para que la “monarquía” no se vea en peligro de ser derrotada.

El contenido del texto ya lo conocíamos, los mismos autoelogios a una administración que llegó con un solo propósito: apuntalar las bases de un modelo entregado totalmente a intereses ajenos a los de la nación. De ahí el temor a darle la cara a las clases mayoritarias, a sabiendas de que no hay un punto de coincidencia con ellas, sino un absoluto rompimiento con el proyecto de nación democrático que impulsaron  luchadores sociales comprometidos con el progreso de México a lo largo de la historia, el cual se concretó en la Carta Magna de 1917, de la que ya sólo queda el esqueleto.

Lo único inédito fue la asistencia en Palacio Nacional de quienes se prestaron a participar como “actores” en los spots del informe, a quienes el inquilino de Los Pinos puso como ejemplo de los muchos beneficios de su programa de gobierno al pueblo. Ni que decir tiene que tal despropósito es risible y contraproducente a los fines que se propusieron los diseñadores de la campaña promocional más costosa de la historia, pues el contraste con la realidad del país es enorme. Ni Goebbels, el poderoso secretario de Propaganda de Hitler, llegó a tales extremos; estaba consciente de que incluso la repetición de mentiras para que se lleguen a considerar verdades tiene un límite.

Aunque Peña Nieto se empeñe en afirmar que “vamos por el camino correcto”, la realidad objetiva lo desmiente. Su testarudez en sostener una posición tan aberrante lo único que hace es demostrar una irresponsabilidad propia de monarcas medievales, quienes no tenían por qué preocuparse de lo que el pueblo pensara de ellos, pues personificaban un poder omnímodo. Sin embargo, en la actualidad por muy poderoso que sea un “monarca”, siempre encontrará la resistencia de las masas, porque la Historia dio paso a la Democracia como sistema de gobierno, ganado con enormes sacrificios por pueblos hartos del despotismo de los sátrapas.

Aunque la mayor parte de la humanidad viva todavía lejos de una democracia auténtica, el absolutismo como forma de gobierno no tiene cabida en ninguna parte de la Tierra. Las dictaduras que aún subsisten no son duraderas; sí lo son los instrumentos de que se valen los dictadores para imponer su poder. Destacan los medios electrónicos, las tecnologías de comunicación cada vez más sofisticadas; la enajenación de las masas con el uso de métodos también producto de la modernización de la ciencia, como lo vislumbró Aldous Huxley en su novela Un mundo feliz.

Con sostener a pie juntillas que “vamos por el camino correcto”, Peña Nieto no va a lograr que lo crean los más de 70 millones de pobres que tienen cancelado el futuro de sus hijos, porque no existe más la movilidad social que caracterizó a México durante el régimen de la Revolución Mexicana, cuando era común que el hijo de un albañil terminara la carrera de ingeniería y encontrara trabajo en una empresa próspera. No porque en un spot lo diga alguien a quien se le pagó o no su participación, pero que lo hace para obtener algún beneficio, se puede tomar como un hecho que toda la juventud mexicana tiene un futuro promisorio.

¿Acaso no son jóvenes la mayoría de quienes mueren en hechos sangrientos, ya sea en calidad de victimas de otros jóvenes cuya única salida a su pobreza es delinquir, o de victimarios porque la descomposición social es el marco en el que han pasado la mayor parte de su vida? ¿No es nuestro país el más violento en América Latina, donde la desigualdad social es la característica más marcada? ¿Cómo puede ser “correcto” que la inmensa mayoría de trabajadores no tengan derecho a una vejez digna gracias a nuevas reglas laborales absolutamente favorables al capital?

La distorsión social que demuestra el promotor de las reformas estructurales la ha concretado en éstas, las cuales son un legado de deshumanización comparable al de las monarquías absolutistas. Como en la Edad Media, el pueblo es sólo un sujeto bueno para ser esclavizado, para lograrlo efectivamente fueron puestas en práctica las reformas que llevarán la firma de Peña Nieto. Él está orgulloso de ellas, pero el juicio de la historia será muy duro por los gravísimos daños que traerán al país, tal como ya se está viendo.

Es falso su planteamiento de que somos ahora uno de los países más respetados del mundo, cuando la realidad es diametralmente distinta, de lo que abundan ejemplos. Baste referirse a las prohibiciones de algunos países de la Unión Europea o de algunos estados del imperio del Norte, a sus connacionales que visitaban nuestro país como turistas, por los altos niveles de violencia y descomposición social. Lo más preocupante es que aún falta un lapso suficiente para demostrar lo incorrecto del rumbo que sigue un régimen irresponsable.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Derechos reservados Grupo Garza Limón

Grupo Garza Limon